La debilidad de Aquiles ( Y la mía )

Os la presento, su nombre es Tetis. Diosa griega, ninfa del mar, divina, fantástica, maravillosa, ídola… Pero ahí no se queda la cosa. Además de todo eso era madre, y como toda buena madre que se precie buscaba lo mejor para su hijo.Bueno, quizás no. Es posible que estuviera guiada por una mezcla de rabia y orgullo que tuviera más que ver con el amor propio que con el materno.

La verdad que no era para menos, se había visto en la necesidad de casarse con el simple rey mortal Peleo. ¡Ella, que había sido pretendida por lo más ilustre del Olimpo! Figuras de la talla de Zeus y Poseidón habían caído a sus encantos y ahí estaba ahora, relegada por la más mísera de las profecías. Estaba escrito: daría a luz a un varón tan poderoso que acabaría superando a su progenitor. Y claro, con esa carta de presentación, imagínate el panorama. No había Tinder celestial que pudiera ayudarla (Si hay algo de lo que pecaban los dioses griegos era de un orgullo muy poco divino)

Seguro que su retoño te suena : Aquiles. Exacto, el mismísimo héroe de la guerra de Troya. Nada en esta historia hubiera sido lo mismo si su mami no hubiera tomado cartas en el asunto.

Así fue como Tetis, cansada, dolida y dispuesta a hacer justicia, hizo lo posible para darle a su hijo el estatus que ambos merecían. Y vaya si lo consiguió. Sumergió a su pequeño en las mágicas aguas del lago Estigia, sosteniéndole de uno de sus talones (Error)

Con ello logró para el la ansiada inmortalidad, al menos eso pensó ella. Ese descuido sería lo que propiciaría su fatal desenlace años después: Muerto en plena batalla de un flechazo en el talón, el único sitio vulnerable y mortal de su férreo cuerpo (También es mala suerte)

Al menos así lo cuenta la leyenda, y hasta ahí todo perfecto. Lo que no cuenta la historia es que ese maldito talón de Aquiles traspasa las barreras del tiempo. Y que no solo es un talón, además tiene cara, pelo, piernas …el pack completo. Y se presentó delante de mis narices en el momento menos esperado.

Ocurrió un día cualquiera, mientras salía tranquilamente del trabajo (inocente de mi) . Iba inmersa en mis pensamientos hasta que alguien mas o menos lejano me resultó familiar. Era él. ¡El! . Mi punto débil, mi debilidad…básicamente el amor que deje marchar por miedo a mí misma. Y este encuentro que tantas veces había imaginado en mi cabeza ocurrió así sin más.

Sobra decir que era una situación totalmente injusta y desmedida. Yo no tenía los músculos de Aquiles, y mi coraza era más bien de una mezcla de culpabilidad y rabia que dañaba más de lo que protegía.

Cuando quise reaccionar se había acercado a saludarme. Así, como si nada. Como si no le hubiera denigrado con rabia, llamándole de todo, en muchas noches de soledad y llanto . Como si no se sintiera culpable por convertir toda esa felicidad nuestra en dolor el día que se marchó de casa. Como si siguiera incapaz de comprender que cuando le decía que se fuera, en realidad quería retenerle, que se quedara (Se perdió la clase de leer mentes) A mí todo esto me parecía bastante lógico, la verdad.

Me sonrió, con la cercanía y la candidez de quien lo ha compartido todo en el pasado. Claro está. Ahí me di cuenta de que toda esta había sido una batalla solo mía, no suya. Y pocas sensaciones son tan frustrantes como la de luchar contra alguien que tiene los brazos bajados. Me contó que estaba bien, que le había costado superar ciertas cosas pero que el tiempo le había ayudado a estar mejor. Y yo, sorprendentemente me sentí cómoda, liberada, con un sentimiento de cercanía, de confianza. Algo en mí se calmó.

Me despedí de el pensativa. Mi mente parecía mas clara de lo que había estado estos últimos meses. Me di cuenta de que para mi era mas fácil estar enfadada y que la culpa fuera de otro. Y que esa rabia si se iba, dejaría a descubierto cosas de mi misma que quizás no quería ver. Al fin y al cabo ¿Qué queda después de enfrentarse a todo lo demás? Los conflictos con uno mismo. Así cara a cara, la cruda realidad.

La reflexión siguió mientras volvía a casa y tomaba el ascensor que me llevaba a mi piso. Haber tenido ese encuentro había destapado cosas en mi. Y vi que había miedo: a haberme equivocado, a no ser capaz, a enfrentarme a cosas, a fracasar…miedo al miedo. Y al levantar la cabeza lo ví claro. Mi verdadero talón de Aquiles estaba ahí, devolviéndome la mirada en el espejo.

VFernandez

9 comentarios en “La debilidad de Aquiles ( Y la mía )

  1. Me gusta tu blog. Es muy original

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  2. Yo diría que es la debilidad de cualquier persona. Nadie fue lo que fue ( o es lo que es) sin ” la sombra de su madre”.

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    1. Pero además todos tenemos un talón de Aquiles es la prueba irrefutable de nuestra debilidad humana, es la causa por lo que el ego es efímero y la prueba mas exacta de nuestra vulnerabilidad como ser humano. La próxima vez te aconsejo que introduzca también “el talón en la fuente” y luches por tu talón.

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      1. Gracias por el comentario y el consejo! 🙂

        Está claro que humanizar a los dioses/heroes y darle ciertas caracteristicas y debilidades hace que nos podamos ver reflejados en ellos de cierta manera y empatizar con ellos.

        Todos tenemos ciertas situaciones y miedos. Pero al final, por mucho que las circunstancias de alrededor te afecten la limitación acaba siendo propia. Es decir, es resutado esque la debilidad la tenía el propio Aquiles como tal

        Y esto creo que se puede reflejar en la vida, por mucho que uno tenga las circunstancias que tenga, al final uno es dueño de si mismo y de cómo estás le afectan

        Un saludo 🙂

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      2. Está claro que la invención de la dioses es la capacidad de evitar nuestras limitaciones. De ahí que cada vez que ña ciencia avanza van desapareciendo ( aunque la ciencia no es la antirreligion). Ya sabemos que Vulcano no es el responsable de las erupciones volcánicas y pir eso no necesita que lo veneremos.

        Nunca había reglexionado sobre la humanización de los dioses y reglexionado un poco que es la capacidad para justificar nuestra imperfección humana. ¡ Buen post! Espero que sigas escribiendo. Un saludo y te seguiré leyendo.

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